17 de octubre de 2016

México -> Inconsistencias de Conacyt: el nuevo sistema de clasificación de revistas incluye revistas no científicas y sin revisión por pares (Capítulo I).

La revista Artes de México debe ser inmediatamente retirada, ya que no es una revista científico-académica y no cumple prácticamente ninguno de los criterios exigidos por Conacyt.

Apenas hace unos meses se anunció la nueva política de Conacyt sobre revistas científicas. El viejo Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnológica que funcionó desde 1996, con 38 revistas y concluye en 2016 con 137 revistas, política importante en el desarrollo editorial científico y como tal, profundamente controversial. En 2016 surge como un Sistema de Clasificación de Revistas, basado en la asesoría del Grupo Scimago para Latinoamérica, donde heredarían el nivel JCR-SJR y que agruparía a las revistas en 5 niveles (http://www.revistascytconacyt.mx/). El primero es el Q1 al Q4, según estén ubicadas en Journal Citation Report (JCR) y/o Scimago Journal Rank (SJR), las conocidas bases comerciales que determinan el prestigio y calidad a partir de las citas recibidas de las revistas incluidas en cada una de sus colecciones. Seguirían Revistas de competencia internacional (RCI); competencia nacional (RCN); en consolidación (REC) y en desarrollo (RED). Muchos considerábamos preocupante que Conacyt cediera y abandonara sus criterios y simplemente adoptara el rankeo de bases altamente cuestionadas y poco transparentes, particularmente porque la relevancia, impacto social, necesidades nacionales y locales simplemente eran olvidadas. En resumen, se dejaba de vincular la evaluación de revistas con la realidad social y las necesidades del desarrollo nacional.

La subordinación de los criterios a los datos de dichas bases muestran un error e inconsistencia inaceptable y pone en duda buena parte de los esfuerzos realizados por el Conacyt. La comunidad académica y editorial no vio con buenos ojos que un representante del Grupo Scimago (Atilio Bustos) expusiera el modelo en lugar de los responsables del Conacyt, aunque fuera una persona con experiencia en procesos editoriales (miembro del comité de selección de Scopus y del Comité Internacional de Redalyc).

La inconsistencia, poco cuidado y subordinación a los criterios de dichas bases comerciales se hacen evidentes al haber incluido a una revista sin proceso de revisión por pares, con trabajos no derivados de investigación científica y que no cumple prácticamente ninguno de los criterios exigidos por Conacyt: La revista es Artes de México (http://www.artesdemexico.com/).

La revista es magnífica, soy un asiduo lector de ella. Siempre hay un número en la mesa de la terraza para hojear. Es lectura y literatura “ligera”. El cuidado editorial, el diseño, la calidad de las imágenes y la presentación deberían ser un ejemplo para todo proceso editorial. Es mi preferida en mis regalos de fin de año y estoy ligado sentimentalmente a ella, porque hacia los 16 años mi padre me llevaba a cargar cajas de esas revistas y le hacía el café a las secretarias y trabajadores, cuando estaban en el edificio de Amores, en la Colonia Del Valle, en su primera época. Hago mención de esto para que quede claro que es una revista que valoro y aprecio profundamente, pero no es una revista científico-académica y, al tener presencia en el nuevo sistema de Conacyt se desvirtúa todo el proceso de exigencia a las revistas científico-académicas. Este es mi punto. Si pidiera su ingreso a Redalyc o a cualquier sistema de indización de revistas científico-académicas serio sería rechazada inmediatamente.

Artes de México se define de la siguiente manera:

“En septiembre de 1988 salió a la venta el primer número de la nueva época de Artes de México…Veinte años después, hemos sumado más de 90 números a esta serie que, poco a poco, ha integrado una enciclopedia de las culturas de México. Hemos publicado a más de 600 autores que abordan temas mexicanos, desde la vitalidad vibrante de nuestras culturas populares, hasta el refinamiento estético de nuestra cerámica contemporánea. La brújula para todos ellos y para nosotros ha sido siempre el asombro, al que hemos tomado como una vía de conocimiento.” (http://www.artesdemexico.com/adm/09/index.php/revista/sobre/)
¿Por qué fue incluida entonces?, ¿por subordinación a la información de Scopus?, ¿por la incapacidad de revisión crítica de los evaluadores?. Sí está en Scopus, desde hace varios años. Los académicos la hemos visto y, bueno, hemos sabido que forma parte de las decenas o cientos de errores en Scopus y SJR. En el registro de los datos de la revista vemos que el nombre es correcto, el ISSN también, pero la editorial es definida como Frente Nacional de Artes Plásticas, editorial inexistente, porque la editorial correcta es Artes de México y del Mundo, S.A. de C.V (el Frente Nacional de Artes Plásticas fue un movimiento fundado en 1952, que tuvo como exponentes a Siqueiros, Orozco, Rivera, Anguiano, García Bustos, etc.).


Además, la revista está ubicada en Scopus en el área temática de Ciencias Materiales, otro error, y no en artes y humanidades, como correspondería. En Scopus tienen su acervo desde 1996 y sólo ha recibido siete citas: una en 2009, otra en 2001 y 2012 y cuatro en 2014.


Es obvio que a la revista Artes de México le tiene sin cuidado estar indizada en Scopus y en Conacyt, estoy seguro que no postuló, porque su calidad, reconocimiento nacional e internacional es indiscutible y pasa por encima de estar en estos índices o no. Es la publicación líder de arte y cultura en Latinoamérica, galardonada con los más importantes reconocimientos nacionales e internacionales. Un reconocimiento a su director, Alberto Ruy Sánchez.

El Conacyt –como me decía una editora hace unos días- exigía las claves del OJS para verificar los procesos de dictamen a las revistas aspirantes, mientras aceptaba a ojos cerrados revistas que, por estar indizadas en los sistemas mencionados, pueden tener las prácticas editoriales que sean.

Sería un gesto ético y profesional, hacia los editores mexicanos en general, muchos de ellos con un quehacer de décadas en revistas científicas hechas con seriedad y dueños de un prestigio ganado genuinamente en la comunidad académica, que el Conacyt retire inmediatamente la revista, cuya permanencia en el Sistema de Clasificación sólo resaltará una incongruencia, una falta de profesionalismo y una incapacidad para asumir los retos que pretenden.

No podemos pasar por alto lo que ya está sucediendo en Colombia, en algo que algunos han llamado la “Primavera de los editores colombianos”, por ejemplo, donde un modelo de evaluación implantado bajo el mismo esquema, sugerido por Scimago, es rotundamente rechazado y deslegitimado por las universidades Nacional, Javeriana, Los Andes, Rosario, Antioquia, y Del Valle, que no participarán con sus publicaciones en dicho sistema, que valoraba a las revistas según el cuartil en JCR-Scopus, lo que sin duda supone la subordinación de la ciencia a las evaluaciones poco transparentes de estas casas comerciales.

Muchos retos tenemos en el ámbito de la comunicación científica en México: restricciones presupuestales, una ley de acceso abierto que no acaba de despegar por parte del Conacyt, un Repositorio Nacional que va caminando a tumbos, con extrema lentitud y un miopía en su funcionamiento que tendrá importantes repercusiones. Lo mínimo por pedir entonces es respeto a la comunidad editorial y que las revistas sean evaluadas con los mismos criterios. Nadie puede ser evaluado con criterios distintos. Objetividad y equidad.


Autor: Eduardo Aguado López
Email <eal123@gmail.com>
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