30 de noviembre de 2015

La biblioteca como editora de contenidos

Consola de libros electrónicos
Una de las características más innovadoras de la biblioteca del siglo 21 tiene que ver con la toma de una postura activa frente a la gestión y generación de contenidos. Con la llegada de la Web 2.0 las bibliotecas no sólo siguen salvaguardando y difundiendo información como han venido realizando a lo largo de su historia, también cada vez con más frecuencia crean nueva información con el objetivo de prestar los mejores servicios a sus ciudadanos, a través de recursos y servicios tales como la elaboración guías de investigación, boletines de alerta y novedades, recursos web, información a través de sus blogs, y como administradores de contenidos a través de repositorios y revistas de acceso abierto. Un paso más allá en esta dinámica tienen que ver con la biblioteca como editora y distribuidora de libros, especialmente en el ámbito local, siendo la impulsora, formadora, dinamizador y difusoras de las obras de los autores de su comunidad. Desde  esta  perspectiva  la  publicación  de  la  biblioteca  implicaría  un  conjunto diverso  y  creciente  de  actividades,  que  puede  proporcionar  servicios  útiles  para  una amplia gama de investigadores y estudiantes. Aunque la definición de “publicación” no siempre  está  clara  y,  a  menudo  parece  significar  “difusión”  en  este  contexto.  Las bibliotecas apoyan todo tipo de programas. Sobre todo con revistas de acceso libre, y algunas  ya  editan  libros.

La imaterialidad del formato abre innumerables posibilidades en todos los sentidos, y también importantes retos que debemos de enfrentar, lo digital está impactando en la forma de crear contenidos, de comunicarlos, de leerlos, y en el ámbito científico en las nuevas posibilidades de medir el impacto de la investigación, ya que el formato digital obedece a una nueva forma de pensar, pues pensar en digital implica nuevos paradigmas como es lo social, lo abierto, la remezcla, valores que estaban ausentes en el contexto analógico. Lo cual ofrece muchas posibilidades y modelos para la comercialización y la difusión de contenidos. (Alonso-Arévalo, J. and J. A. Cordón-García, 2015)

En este sentido y como recuerda Parker, el acceso abierto se convierte en un laboratorio para la innovación. De este modo la demanda impulsada por modelos y la publicación de acceso abierto se presentan como dos terrenos más fértiles de la innovación en el contexto de los servicios bibliotecarios en los últimos años. (Parker, D., 2015), innovación que va más allá de las revistas, que también afecta a otros formatos como las monografías, archivos y otros artículos digitales, cuyo resultado final es poder disponer de más y mejores tipos de contenidos para estudiantes e investigadores.

El acceso abierto tiene una influencia cada vez mayor en el mundo editorial. Si bien, a pesar de las fuertes discusiones y debates en curso en torno a la cuestión, aún no se ha estudiado bien  el impacto que tiene y tendrá este modelo de comunicación científica sobre el ecosistema de la edición.  En cuanto a los artículos y revistas científicas los modelos se han centrado fundamentalmente en lo que se ha denominado como la “ruta dorada”, en este caso las tasas de procesamiento de los artículos corren a cargo del autor a través del modelos “el autor paga” para que el contenido esté accesible a todos sin necesidad de suscripción. Estos costes, conocidos como cargos de procesamiento de artículo (APC), pueden ser financiados directamente por el autor, pero pueden también ser cubiertos por fuentes tales como subvenciones, subsidios o presupuestos procedentes de bibliotecas institucionales. Según la encuesta llevada a cabo por PGG en 2014 (Lara, K., 2014), la mayoría de las bibliotecas dicen que incluyen en su catálogo recursos de acceso abierto (72%), aunque muchos estiman que éstos sólo representan el 5.1% del total de los títulos del catálogo. Los bibliotecarios consideran que los recursos de acceso abierto deben incluirse en su catálogo por una variedad de factores, incluyendo su relevancia y la importancia de la representación de los recursos propios de su universidad. También estiman que el Directorio de Revistas de Acceso Abierto (DOAJ) es una referencia importante para identificar publicaciones propias de acceso abierto (Olijhoek, T., L. Bjørnshauge, et al., 2015). En la actualidad, la responsabilidad de los cargos de financiación para procesamiento de artículo  (APC) recae fundamentalmente sobre el autor o la institución. El 70% de las bibliotecas están proporcionando financiación con cargo a su presupuesto. Sin embargo, se estima que esta equivale a menos del 1% del presupuesto para las suscripciones de recursos tradicionales. Sólo el 19% de las instituciones involucradas en la financiación tiene un límite máximo establecido, por lo general esta financiación va desde los 2000 a  3,000$.

Sin embargo, la biblioteca debería apostar más activamente por el acceso abierto. Sin embargo, la participación en la financiación es un tema dado a la división de opiniones. Mientras algunos creen que la responsabilidad financiera debe recaer únicamente en el autor, otros consideraron que la biblioteca debe desempeñar un papel central en la financiación del acceso abierto, en parte, mediante el control de los fondos de APC. Aún no hay un camino claro hacia el futuro de la financiación del acceso abierto, pero se vislumbran muchas oportunidades para la innovación por parte de las bibliotecas y editores.

Uno de los sectores editoriales en alza es el de la autopublicación.  Los libros “no publicados tradicionalmente” representan casi el 60% de todos los libros electrónicos de Kindle comprados en los EE.UU., y acaparan el 40% de todos los ingresos por ventas que los consumidores gastan en libros electrónicos. (Author Earnings Report, sept 2015)

En el momento actual casi todas las bibliotecas de Estados Unidos tienen un catálogo digital que ofrece libros electrónicos, en las que además de sus colecciones de grandes distribuidores están apostando firmemente y ofreciendo muchos títulos de autopublicación, especialmente de autores locales. Está es una de las grandes líneas de crecimiento de la colección digital en las bibliotecas de Estados Unidos, prácticamente todas bibliotecas y consorcios disponen de este tipo de obras. Por ello las bibliotecas públicas están mostrando cada vez más interés en el mundo editorial, no tanto como compradoras de contenidos sino como productoras o autoras de los mismos. Bajo la premisa de que si varias organizaciones sin experiencia en el mundo editorial se están convirtiendo en editores, ¿Porqué las bibliotecas no podrían hacer lo mismo con la experiencia acumulada en torno al mercado editorial?  (LaRue, J.m 2913). A tenor de esto hace ya  unos  20  años  Brewster  Kahle  dijo  que  “todo  el mundo  quiere  ser  un editor.”  A  esta  situación  añadimos  ahora  la  publicación  de  biblioteca como  una  zona  de cultivo de mucho interés para muchos (Kahle 1993).

De este modo según LaRue se cierra un proceso en el que la biblioteca ha formado al futuro escritor como lector, y cuando acabe el libro, la biblioteca le habrá ayudado a escribirlo, la biblioteca le ayudará a conseguir la revisión final. La biblioteca le ayudará a proporcionar al autor información sobre un cierto nivel de protección de copia para el archivo. Le asesorará sobre cuestiones de copyright. La biblioteca mostrará  su obra y la hará accesible a la comunidad local. La biblioteca va a comprar copias múltiples basadas en la demanda del título. Y finalmente la biblioteca hará posible su descubrimiento para que otros puedan comprar  la obra desde el catálogo de la biblioteca.

“Me gustaría sugerir un nuevo papel para las bibliotecas públicas. Creo que dentro de 100 años, vamos a considerar este papel tan necesario, tan indispensable para la misión y el funcionamiento de la biblioteca pública moderna, como las secciones infantiles lo son ahora. Es hora de que la biblioteca intensifique su papel como cuidadora de creación de contenidos … Una vez que una biblioteca invierte en la infraestructura para gestionar libros electrónicos directamente de los editores posee la infraestructura que le permite ser un editor”.
Jamie LaRue Douglas Country Library
Desde el año 2011 la Biblioteca del Condado de Douglas en Colorado han construido y mantenido su propia plataforma de libros electrónicos autogestionada. En este modelo la biblioteca negocia directamente con editores y autores para obtener la posesión física de los archivos de libros electrónicos, con la finalidad de poder obtener materiales al coste de desarrollo, y asegurar la protección de los contenidos mediante la gestión de derechos digitales estándar. Lo que representa una alternativa real al modelo distribuido de las Cinco Grandes, este modelo han seguido y replicado por otras bibliotecas de todo el estado, tales como el Consorcio “Califa” en California o Marmot, creando un modelo más eficiente para compartir las necesidades de infraestructura y mantenimiento técnico.

El consorcio a través de el proyecto Evoke están contactando y creando una lista de editores que están dispuestos a vender libros electrónicos directamente a las bibliotecas, que a su vez también están contactando con otros proyectos similares como los de la Red de bibliotecas de Marmot  y el consorcio de las bibliotecas del Condado de Douglas. La idea de estas bibliotecas es aprender a manejar varios canales emergentes de contenido digital. Para ello han habilitado una web con todas las  herramientas y ayudas que van desarrollando para que sirvan de marco de referencia a otras bibliotecas y consorcios que se ofrece gratuitamente a la comunidad bibliotecaria:
  • Lista de socios editores que venden directamente a bibliotecas.
  • Arquitectura de información de código fuente abierto para desarrollar una plataforma propia.
  • Una sección dedicada a descubrir a los clásicos del Consorcio de Bibliotecas de Colorado, desde donde cualquier biblioteca pueden importar registros MARC  de más de 500 títulos de libros electrónicos de “clásicos descargables” del Proyecto Gutenberg a través del catálogo de la biblioteca.
  • Marco jurídico y aspectos legales en torno al libro electrónico.
Siguiendo esta línea la Biblioteca Pública de Vancouver, considerada una de las mejores del mundo, acaba de lanzar un proyecto para habilitar espacios y herramientas con el fin de ayudar a los autores a crear eBooks y audioebooks. También Library Journal a través del programa SELF-e, permitirá a las bibliotecas públicas aceptar presentaciones digitales de autores independientes locales y luego distribuir estos libros electrónicos en las bibliotecas públicas participantes. Y, si un libro electrónico pasa el proceso de selección de Library Journal, se convertirá en parte de un programa de descubrimiento de alcance nacional que permite a los usuarios de la biblioteca poder leer los libros electrónicos seleccionados, y pasarán a formar parte de una plataforma de descubrimiento en todas las bibliotecas participantes en el proyecto. Por el momento hay cinco participantes beta en el programa SELF-e, Biblioteca del Estado de Arizona, Biblioteca Pública de Los Ángeles, Biblioteca Pública del Condado de San Diego, Biblioteca Pública del Condado de Cuyahoga, en Ohio, y las Bibliotecas del Estado de Massachusetts.

La University of California Press a través de “Luminos” está barajando nuevas ideas sobre la publicación de monografías académicas en acceso abierto, centrándose en la garantía de calidad a través de la utilización del mismo proceso de revisión que tiene para sus monografías impresas y con el lanzamiento de varios autores de alto perfil, intentando compartir los costes de la publicación a través de la editorial, y parte del presupuesto destinado a la biblioteca para cubrir los gastos de procesamiento. Con los mismos altos estándares para la selección, revisión por pares, producción y comercialización del programa editorial tradicional, Luminos es un modelo de transformación, construido como una asociación en la que se comparten los costos y beneficios entre editorial y biblioteca.

Los títulos de libros electrónicos de autopublicación se están convirtiendo en una parte importante de nuestra literatura contemporánea y tienen que estar en las bibliotecas. Si las bibliotecas de hoy en día quieren cumplir con sus misiones de garantizar la conservación y transmisión a la sociedad del conocimiento, la historia y la cultura, deben tener en cuenta la adquisición de libros electrónicos autopublicados para ponerlos a disposición de sus lectores.

Fuente: <http://www.universoabierto.com/> 
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