20 de septiembre de 2016

Científicos podrán utilizar software para detectar plagio

Durante el evento Entre Pares 2016 organizado por el Consorcio Nacional de Recursos de Información Científica y Tecnológica (Conricyt), se presentó el taller “Cómo detectar el plagio en una publicación científica mediante el uso de softwares especializados”, en donde se dieron a conocer las ventajas del uso del programa Turnitin, diseñado para detectar coincidencias entre textos e indicar las fuentes de las cuales se tomó la información.

Turnitin permite a los investigadores y profesores comparar un texto con una base de datos que incluye páginas web, libros digitales, trabajos periodísticos y diferentes publicaciones en línea. Al hacerlo permite encontrar en los escritos errores de citación y el muy recurrido “copia y pega”, explica Fernando Ontiveros Tapia, representante de Turnitin en México y el Caribe.

Lic. Fernando A. Ontiveros Tapia
Con el objetivo de promover la integridad académica, Turnitin estará disponible para que investigadores, alumnos y profesores de algunas instituciones incorporadas al Conricyt se apoyen para la detección del plagio.

Fernando Ontiveros hace énfasis en la necesidad de detectar la deshonestidad académica, no solo para mantener el prestigio de las instituciones académicas y de investigación, sino para promover el pensamiento crítico y un verdadero avance en la creación científica.

Software para detectar el plagio

Aunque, según el representante de Turnitin, no existe un software que detecte todas las formas de plagio, la herramienta proporcionada por el Conricyt permite analizar qué porcentaje de un texto coincide con trabajos ya publicados.

Lo que la herramienta entrega es un porcentaje de similitud y las fuentes con las cuales existe una coincidencia. Por ejemplo, se puede encontrar que el trabajo de un estudiante coincide en 60 por ciento con una fuente tal, allí dependerá del profesor evaluar el caso y tomar las medidas, explica el representante de Turnitin.

“Existen en Internet diferentes aplicaciones para detectar coincidencias en los textos, pero debemos tener cuidado con subir los trabajos a software libres para analizar el plagio, porque es posible que se roben la información para usarla de manera ilegal”.

Fernando Ontiveros recalca que al utilizar un software libre, uno está prácticamente regalando el texto que quiere analizar. El escrito analizado puede ser robado y después ser utilizado por alguien más o vendido en los sitios web especializados en comerciar con ensayos, tareas o artículos.

¿Por que es grave el plagio académico?

Al hablar de este tema, a Fernando Ontiveros le gusta empezar citando al filósofo y poeta cubano José Martí: “Cuando se es joven se crea, cuando se es inteligente se produce. No se adapta, se innova: la medianía copia; la originalidad se atreve”.

Para el representante de Turnitin, el objetivo del programa es ayudar a consolidar una cultura del pensamiento crítico y de la originalidad. El objetivo del programa no es fungir como un policía y denunciar: “tú tienes 99 por ciento de plagio”, sino decir: “mira, tu escrito tiene coincidencias con estas fuentes bibliográficas, debes trabajar para mejorarlo, citar, parafrasear, atrévete a crear”.

Dr. Jorge Joel Reyes Mendez
La importancia de asegurarse que los estudiantes entreguen trabajos de calidad es porque una persona que piensa escribe bien, jerarquiza sus ideas y puede generar opiniones propias. Estas personas son las que logran innovar y que las sociedades avancen. Pero si al que se reconoce y premia es al estudiante “bribón”, al que comete plagio, la comunidad no logrará beneficiarse de las personas capaces, explica Fernando Ontiveros.
Consecuencias del plagio

Fernando Ontiveros recuerda que el plagio académico está tipificado como delito en el Código Penal. Pero que además de pensar en las consecuencias para los estudiantes que cometen plagio se debe considerar que las instituciones pueden sufrir una pérdida irreparable por desprestigio.

Cuando una institución no toma medidas adecuadas para detectar y castigar el plagio, los estudiantes se percatan de que los actos deshonestos no tienen consecuencias. Ese es un hecho que cambia estilos de vida, porque los alumnos que no son castigados, además de llevar esas prácticas a su vida cotidiana “cacarean el huevo”, y esas afirmaciones “corren como pólvora”, comenta Fernando Ontiveros.

El plagio en México, el caso de la UAM Xochimilco 

Jorge Joel Reyes Méndez es biólogo, doctor en educación y profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana y tiene un especial interés en estudiar el fenómeno del plagio en el país.

Como parte de sus actividades de investigación se dedicó a averiguar cuáles eran los hábitos de los estudiantes de la UAM Xochimilco en torno al plagio. Para ello aplicó un cuestionario a 180 estudiantes voluntarios, el cual es comparable con otro estudio realizado en España.

Los resultados del estudio, publicados en el artículo “El plagio académico desde la perspectiva de los estudiantes”, demuestran que existen prácticas académicas nocivas bastante extendidas en el ámbito estudiantil. Algunas de estas cifras se presentan en la siguiente tabla.

De los alumnos que contestaron el cuestionario, 56 por ciento declaró que no conocía la metodología para citar o referenciar correctamente. Además, 22.5 por ciento señaló que en la preparatoria no le habían enseñado a hacerlo.

Durante sus labores de investigación, Jorge Reyes ha detectado tres puntos importantes respecto al plagio: 1) los estudiantes no reconocen la gravedad de la deshonestidad académica, que incluso puede ser penal; 2) los estudiantes llegan a copiar textualmente páginas enteras, y 3) el eslabón más importante para evitar las malas prácticas son los profesores.

¿Por qué plagian los estudiantes? 

“Hemos tenido casos graves de plagio en el país, lo que nos hace reflexionar sobre la cultura de la legalidad y por qué se comete plagio, ¿qué es lo que nos lleva a cometer estas acciones como estudiantes, como investigadores, como políticos?”, comenta Fernando Ontiveros, representante de Turnitin.

Jorge Reyes explica que las razones para cometer el plagio son variadas, y van desde el deseo por desafiar al sistema, hasta una falta de aprecio por el trabajo de otros, por parte tanto de los profesores como de los alumnos.

En ocasiones, los estudiantes están más interesados por obtener buenas calificaciones que por desarrollar sus habilidades académicas. Además, existen factores culturales, donde copiar ideas de personas reconocidas impresiona a los demás, entornos en donde los profesores “califican por peso y volumen”, bromea el investigador.

Otra razón es el mal manejo del tiempo por parte de los estudiantes. Ya sea simplemente por dejar el trabajo para el último minuto o debido a que tienen que entregar una gran cantidad de tareas al mismo tiempo.

La ignorancia es también una de las causas de plagio entre los alumnos. El no saber exactamente qué acciones son consideradas plagio y cómo evitarlas puede ocasionar que las personas ni siquiera se den cuenta de que están haciendo algo incorrecto. Por otra parte, muchas personas creen que todo lo que se encuentra en Internet es gratis y, por lo tanto, pueden utilizarlo sin consideraciones, detalla el profesor de la UAM.

El ambiente académico también puede ocasionar que se den malas prácticas entre los alumnos. Tener profesores que no estén comprometidos con la docencia, que utilicen materiales que no estén actualizados o que no estimulen a los estudiantes, puede llevar a que los estudiantes respondan con el mínimo esfuerzo a la clase. Esto también puede suceder si consideran que la materia que están cursando es irrelevante.

Otro factor, como explica Jorge Reyes, es la paradoja de la originalidad. Los estudiantes se sienten inseguros de sus conocimientos y de su capacidad creativa, dudan de que sus escritos tengan algún valor y, por lo tanto, copian.

Prevenir el plagio desde la educación básica

Tanto Fernando Ontiveros como Jorge Reyes, consideran que es muy importante establecer estándares éticos desde que los alumnos cursan la secundaria y el bachillerato; plantear desde un inicio las “reglas del juego” en el salón de clases y establecer las consecuencias de realizar prácticas plagiarias, para que el alumno esté seguro de que no tiene permitido hacerlas.

Después de establecido el marco ético, es necesario enseñar a los alumnos a citar correctamente y permitirles practicar sus propias formas de referir. Hay que asegurarse de que los estudiantes sepan cómo parafrasear, es decir, cómo utilizar las ideas de otros para enriquecer un texto, pero respetando la autoría de los demás.

También existen otras estrategias que mejoran la práctica docente al mismo tiempo que evitan las actitudes académicas deshonestas. Por ejemplo, evitar las tareas que solo requieran recolectar datos; asignar trabajos en donde se integre la teoría y las experiencias personales. En resumen, propiciar el análisis crítico, animar al alumno a pensar y no solo a copiar, esclarece Jorge Reyes.

Es también importante que el profesor cambie las tareas que deja cada ciclo escolar. Que seleccione temas alusivos a eventos recientes, que pida a los alumnos realizar entrevistas o relatar experiencias personales. Y de vez en cuando pedirles que utilicen alguna fuente de información muy conocida por el docente, lo que permitirá analizar cómo es que el estudiante maneja o transforma la información.

Podría también pedir a los alumnos entregas parciales de los trabajos escritos, solicitar un primer borrador, un segundo y una entrega final, requiriendo que en cada etapa se especifique las lecturas y la bibliografía utilizada y por utilizar, sugiere el profesor de la UAM.

Acercar a los profesores a la tecnología digital

Además de tener estrategias pedagógicas que encaminen al alumno a construir su propio conocimiento, se debe orientar a los profesores en las metodologías para detectar y evitar el plagio.

Para ello, es necesario que los profesores desarrollen las habilidades para manejar las herramientas digitales. Jorge Reyes plantea la necesidad de alfabetizar digitalmente al docente, pues la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso y si no manejan las herramientas adecuadas, detectar el plagio se vuelve una tarea casi imposible.

El investigador de la UAM reconoce que en ocasiones detectar el plagio no es algo difícil, existen estudiantes que no se esfuerzan ni en quitar los hipervínculos de su trabajo. Pero existen formas de plagio mucho más complejas, que pueden incluir realizar una cita incorrecta para que por la dificultad para localizar la fuente sea factible ocultar las reproducciones textuales.

“Es muy importante familiarizarse con los recursos que los alumnos pueden utilizar para plagiar, consultar los sitios que ellos consultan. Incluso abrirlos y enseñárselos durante clase, para que sepan que el profesor conoce esos sitios y sabe que se utilizan para copiar tareas”.

Si un profesor está familiarizado con la tecnología digital, podrá utilizar su criterio para detectar referencias extrañas, estilos inconsistentes o incluso reconocer trabajos provenientes de sitios especializados de venta de textos.

Jorge Reyes considera que Turnitin es una herramienta de gran utilidad que no solo agiliza la detección del plagio, sino que permite realizar anotaciones y comentarios sobre los documentos de los alumnos para hacer una evaluación más certera que se transforme en una mejoría de los escritos académicos.

Autor: Amapola Nava
Fuente: <http://www.conacytprensa.mx/>
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