27 de agosto de 2016

Tesis y Disertaciones: pros y contras de los formatos tradicionales y alternativos

Foto: Technische Informationsbibliothek (TIB).
La comunicación científica sufre cambios y evoluciona de la misma manera que la propia ciencia. El artículo científico, su formato y medios de publicación, diseminación e intercambio, pasó por alteraciones significativas desde el surgimiento de las primeras revistas científicas en el siglo XVIII. Internet, en la década de 1990, cambió drásticamente el paradigma de comunicación de la ciencia, un evento solo comparable a la invención de la imprenta por Gutenberg en 1440, que permitió la difusión de los artículos y revistas para otros casos, más allá de la academia.

Las disertaciones y tesis son monografías que constituyen elementos de la comunicación científica, pero su función principal es demostrar que el candidato a un título académico es capaz de conducir y comunicar investigación independiente y original.

El editorial de la edición de Nature del 7 de julio de 2016[1] aporta un dato peculiar: “de acuerdo con estadísticas frecuentemente citadas que deberían ser ciertas, pero probablemente no lo sean, el número medio de personas que leen una tesis de doctorado del principio al fin, es de 1,6, y esto incluye al autor”. El texto continúa el cuestionamiento de cuál sería el número de tesis que el investigador típico – y lector de Nature – han leído en su totalidad. Según el editorial, posiblemente no llegaría a la marca de 1,6. El volumen de tesis, sin embargo, seguirá aumentando, ya que miles de candidatos a títulos de maestría y doctorado en todo el mundo se enfrentarán a este rito de pasaje que es la puerta para el mundo académico o el mercado profesional. El Banco de tesis y disertaciones de la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (CAPES), órgano del Ministerio de Educación, registra 901.096 documentos desde 1987 hasta agosto de 2016.

Ante este escenario, todos podrían ganar si las tesis y disertaciones fueran concisas y objetivas. La información de la mayor base de datos de tesis de doctorado, ProQuest, situada en Ann Arbor, Michigan, EUA, indica que el número medio de páginas de una tesis aumentó de cerca de 100 en los años 1950 a alrededor de 200 actualmente, un hecho mencionado en el artículo de Julie Gold en Nature[2]. Evidentemente el número de páginas no es proporcional a la calidad u originalidad del trabajo, pero, a pesar de eso, es difícil concientizar a los estudiantes a reducir el volumen de las tesis, lo que las haría más fáciles de escribir, leer y evaluar.

Si bien la tesis propiamente dicha tiene una estructura semejante en muchos países, hay una gran diversidad en la forma en la que es evaluada e interrogado el candidato. La defensa de la tesis, viva voce (en latín) o defence (en inglés) tiene diferentes formatos en los países. En Holanda, la defensa tiene varios examinadores y una breve presentación del trabajo por el candidato, siendo abierta al público. En Australia, el volumen impreso de la tesis se envía a los examinadores, que hacen comentarios por escrito y los devuelven al candidato. El o ella hará una presentación más adelante, pero esto no influirá en el resultado final. En Brasil, hay instituciones que llevan a cabo defensas de tesis abiertas al público, otras que lo hacen en una sesión que incluye solo al candidato, el orientador, y el jurado examinador.

Con el fin de agilizar la redacción y evaluación de la tesis, las instituciones y programas de posgrado de varios países, inclusive Brasil, están optando por permitir que los candidatos que han publicado artículos derivados de la maestría o el doctorado, sustituyan la redacción de los capítulos de la tesis por estos artículos, encabezados por una introducción, conclusión y revisión de la literatura científica. Los criterios para juzgar cuáles artículos pueden sustituir la redacción de la tesis queda a cargo de la coordinación de los programas de posgrado. CAPES, órgano que asigna las calificaciones a los cursos de posgrado en todo el país, reconoce esta modalidad de tesis, así como FAPESP y las Fundaciones de Apoyo a la Investigación de otros estados, en la concesión de becas y ayudas. El hecho de que el candidato haya publicado trabajos en revistas bien evaluadas, sin embargo, no exime la defensa de la disertación o la tesis, que debe tener lugar de acuerdo con los criterios establecidos por la institución de enseñanza superior.

La Tabla 1, no exhaustiva, incluye los programas de posgrado en Brasil que específicamente incluyen la opción de tesis en formato alternativo a las normas de los programas de posgrado. Es interesante notar que grandes universidades dejan a criterio de cada programa la adopción de este formato de tesis, ya que hay diferencias significativas entre las áreas del conocimiento en lo que tiene que ver con la publicación en revistas científicas. La Universidade de São Paulo, por ejemplo, faculta a los programas de posgrado la definición del formato en el que será presentada la disertación/tesis, a través del artículo 90 de la Resolución 6875, del 6 de agosto de 2014, del Reglamento de Posgrado[3]. Se sabe que las áreas de las ciencias naturales generan mayor número de publicaciones que las ciencias sociales y humanidades, donde la publicación de libros y capítulos de libros muchas veces supera la de artículos en revistas. Las áreas de Ingeniería y las Ciencias de la Computación tienen como un canal importante de comunicación de los resultados de las investigaciones los proceedings de los congresos y los manuales técnicos.

Esta modalidad se ve con buenos ojos por los investigadores y estudiantes, ya que estimula la publicación de artículos y es menos trabajoso que escribir 200 páginas de una tesis. No es que publicar artículos sea una tarea fácil, ni mucho menos. La comunidad académica, principalmente en los países en desarrollo, hace un esfuerzo significativo para escribir y publicar artículos – especialmente en inglés – en revistas de calidad. Pero si los trabajos son publicados a lo largo de la maestría o el doctorado, evita emplear un tiempo valioso en la redacción de la tesis en el estilo tradicional.

La importancia del tema se puso en evidencia por un taller organizado por el Australian Council of Learned Academies (ACOLA) en Melbourne, en enero de 2016. El encuentro tuvo por objetivo la reforma del formato de tesis como parte del proceso de revisión del entrenamiento en investigación, que es el objetivo principal de los programas de maestría y doctorado. Shirley Tilghman, biólogo molecular y ex presidente de la Universidad de Princeton, en New Jersey, EUA, sin embargo no está a favor de adoptar el formato alternativo de tesis, ya que “demuestran la capacidad del candidato en definir el contexto de un asunto, describir en detalle el propósito y la ejecución y llegar a una conclusión en base a los resultados obtenidos”.

En el Instituto Karolinska en Estocolmo Suecia, la mayor parte de las tesis es una compilación de los artículos publicados por los alumnos, seguido de una discusión, en un volumen no mayor de 50 páginas en total. En opinión de los directivos de esta institución, la publicación debe ser una parte relevante del entrenamiento académico de maestría y doctorado, ya que capacita a los candidatos para ingresar a la carrera de investigador. Otros, sin embargo, como Jeremy Farrar, director de investigación en biomedicina del Welcome Trust en Londres, Reino Unido, temen que el énfasis dado a la publicación de artículos durante el período de pos graduación, limite el foco del doctorado a una mera fábrica de artículos. Además, los tiempos para redacción, envío y evaluación por pares de los artículos pueden no coincidir con los plazos para la presentación y la defensa de la tesis. En este sentido, es extremadamente oportuno el comentario de Joy Burrhough-Boenish de Renkum, Holanda[4]. Él aconseja informar a los editores y revisores, e incluso a los revisores del idioma, que ese artículo será evaluado como parte de la obtención de un título académico, o que puede influir en los plazos y la manera que se lleva a cabo la evaluación por pares.

De todos modos, partidarios o no del formato alternativo concuerdan que los artículos son más leídos y citados, y las tesis que solo quedan en las estanterías de las bibliotecas y no son leídas o consultadas no tienen razón de ser. Sin embargo, muchos investigadores afirman que sus tesis de hace más de 20 años todavía son leídas y consultadas por estudiantes e investigadores recién ingresados en sus laboratorios. El editorial de Nature[1] que discute el tema del formato de las tesis parece captar el sentimiento de los candidatos al decir que “los estudiantes en proceso de escribir una tesis están en problemas: perdidos en la información, oprimidos por la literatura, bloqueados para escribir la próxima frase, seducidos por la dilación y preguntándose por qué razón decidió someterse a esa tortura”.

Sea cual sea el formato de la tesis, la evaluación por un panel de examinadores es de suma importancia para otorgar el título. En Israel, por ejemplo, la defensa es opcional, y pocos estudiantes optan por realizarla. Como comentamos más arriba, en Holanda es un proceso formal y abierto, mientras que en el Reino Unido, se trata de un evento reservado solo al candidato y los examinadores. En Australia, principalmente por razones de logística y costos, no existe una defensa propiamente dicha, la tesis solo se entrega a los examinadores, que la devuelven con comentarios. Por otra parte, los partidarios de este proceso afirman que la defensa oral raramente cambia el resultado del doctorado. De hecho, las instituciones prefieren no reducir el número de doctores o maestros, que pesan positivamente en los rankings universitarios. Además de esto, es realmente poco probable que un candidato que ha recorrido todo el proceso – en el supuesto que hayan mecanismo eficaces a lo largo del camino – termine reprobado en la última etapa – la defensa de la tesis. De cualquier forma, aquí cabe la salvedad de que un único modelo no sirve para atender a países diferentes, instituciones y áreas de conocimiento.

En cuanto a la evaluación del candidato a un título académico cabe citar a Tilghman, que dice que solo es posible evaluar realmente a un estudiante en la reunión de los 25 años de su clase en la universidad. “Al final, la única forma de evaluar a los egresados de un programa de posgrado es saber si se convirtieron en científicos de éxito. Si fueron exitosos, es que se ha hecho un buen trabajo, en caso contrario no”.

Tabla 1. Programas de posgrado que ofrecen a los candidatos a títulos de
maestría y doctorado la compilación de artículos publicados en
 sustitución a la tesis tradicional.

Notas

1. The past, present and future of the PhD thesis. Nature. 2016, vol. 535, nº 7610, pp. 7-7. DOI: 10.1038/535007a

2. GOLD, J. What’s the point of the PhD thesis? Nature. 2016, vol. 535, nº 7610, pp. 26-28. DOI: 10.1038/535026a

3. Resolução CoPGr 6875, de 06 de Agosto de 2014. Universidade de São Paulo. 2014. Available from: http://www.leginf.usp.br/?resolucao=resolucao-copgr-6875-de-06-de-agosto-de-2014

4. BURROUGH-BOENISCH, J. PhD thesis: Being more open about PhD papers. Nature. 2016, vol. 536, nº 7616, pp. 274-274. DOI: 10.1038/536274b

Referencias

BURROUGH-BOENISCH, J. PhD thesis: Being more open about PhD papers. Nature. 2016, vol. 536, nº 7616, pp. 274-274. DOI: 10.1038/536274b

GOLD, J. What’s the point of the PhD thesis? Nature. 2016, vol. 535, nº 7610, pp. 26-28. DOI: 10.1038/535026a

Resolução CoPGr 6875, de 06 de Agosto de 2014. Universidade de São Paulo. 2014. Available from: http://www.leginf.usp.br/?resolucao=resolucao-copgr-6875-de-06-de-agosto-de-2014

The past, present and future of the PhD thesis. Nature. 2016, vol. 535, nº 7610, pp. 7-7. DOI: 10.1038/535007a

Links externos

ACOLA – <http://www.acola.org.au/>
Banco de Testes – <http://bancodeteses.capes.gov.br/banco-teses>
CAPES – <http://www.capes.gov.br/>
FAPESP – <http://www.fapesp.br/>
ProQuest database – <http://www.proquest.com/libraries/academic/databases/>

Autor: Lilian Nassi-Calò
Fuente: <http://blog.scielo.org/>
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