21 de mayo de 2016

5 pistas para detectar a un editor que no lo es

Es triste, pero sucede más de lo que nos podemos imaginar. En este mundo en el que resulta difícil para los escritores dar con un editor, más difícil aún es asegurarnos de que el editor con el que estamos trabajando es tal cosa y no un chapucero o, directamente, un aprovechado.

Vaya por delante que adoro a los editores de verdad. Este artículo lo que pretende es ayudar a distinguir al verdadero del falso. Al que sabe hacer las cosas del  que no tiene mucha idea. Al que quiere que hacer ver la luz a obras de calidad sea su forma de vida del que quiere hacer negocio de las ilusiones y ahorros de los autores noveles.

Publicar es difícil, y este perfil del que os hablo no lo pone nada fácil, así que aquí os doy unas pistas para que no haya ningún espabilado que se aproveche de vuestras ilusiones.

1. Primer paso inesperado. Eres un escritor desconocido y con pocos lectores. Un buen día recibes un correo electrónico de este estilo:
Estimado señor X:
Soy editor y colaboro con la editorial Y. Encontré su contacto buscando nuevos autores en internet.  Me gustaría leer una breve biografía suya, el resumen de una obra completa que quiera publicar y una muestra de la misma, para valorar si encaja en nuestra línea editorial. Con los autores que tienes pocos o ningún libro publicado trabajamos en coedición, cubriendo la mitad de los gastos de edición.
Le agradezco de antemano su atención y quedo a la espera de sus noticias.
Con la cantidad de manuscritos y que se apilan en despachos y cuentas de correo, lo primero que debería mosquearnos es que nos busquen si no tenemos mucha obra publicada ni tampoco un gran número de lectores. El tema de la coedición, que a veces es muy loable, también debe hacernos recelar: puede que nos encontremos antes una autoedición encubierta y estemos pagando nosotros todos los gastos.

2. Respuesta ultrarrápida. Envías tu manuscrito o las primeras páginas con una breve presentación de ti y de tu obra. Y al día siguiente, más o menos, ya te han dicho que les parece estupendo publicarlo. ¿De verdad crees que se lo han leído? En general, a puerta fría, y antes de tres meses, como mínimo, raro sería que recibieras una respuesta. Recela si además utilizan expresiones como «el mayor éxito en su publicación» o «beneficios desde la primera venta». Un lenguaje tan publicitario debe alertarnos de que a quienes nos están vendiendo algo es a nosotros.

3. Contrato abusivo. Algunos contratos te pedirán que cedas los derechos de tu obra hasta para ir al baño. Te puedes incluso encontrar perlas como que debes vender cien ejemplares en la presentación y, si no lo haces, los que no se vendan tendrás que pagarlo tú. ¿No queda lo suficientemente claro dónde está el negocio?

4. Libros mal corregidos o mal maquetados. Asegúrate de que los libros de esta editorial tienen una buena maquetación y corrección. Si puedes, intenta reunirte con el presunto editor y que te enseñe algunos ejemplares ya editados. Si puedes, pide a alguien que sepa un poquito del tema que te acompañe y le eche un vistazo. Un editor que sepa un poquito, sabe también de sobra que necesita un corrector y un maquetador profesional que aseguren la calidad de sus obras.

5. Distribución inexistente. Este puede que sea el tema más indignante. Lo más habitual es que hablen de que distribuyen en El Corte Inglés y en La Casa del Libro y que luego tu libro no esté disponible ni en la librería de la esquina. El tema de la distribución con editoriales pequeñas a veces es complicado y no se puede llegar a abarcar una gran cantidad de librerías, pero es casi preferible que te digan que lo van a tener disponible en cuatro puntos —o en ninguno y que te va a tocar a ti distribuir— a que te cuenten que van a hacer algo que luego no van a cumplir. Es tan sencillo como ir con la verdad por delante y que luego el autor decida. ¿Cómo detectarlo? Ve a El Corte Inglés y pide un ejemplar de un libro de la presunta editorial. A ver si lo tienen.

Hay más. Hay muchos más comportamientos fraudulentos y abusivos que frustran a los escritores y tristemente pueden generar recelo hacia el buen hacer de este sector. Sólo espero que no os hayáis encontrado con este tipo de gente. Y, en general, un consejo  sencillo: haced un seguimiento razonable de cómo funciona la editorial e informaos lo mejor que podáis. Tenemos la suerte de contar con internet para hablar entre nosotros y compartir opiniones.

Autor: Covadonga González-Pola
Twitter: <@CovaTLO>
Fuente: <http://www.talleresliterariosonline.com/>
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