6 de enero de 2016

Cantidad frente a calidad

En España, más de la mitad de la producción científica se genera en la universidad. En enero de 1995 entró en vigor una norma que permite evaluar la actividad investigadora de los profesores universitarios a partir de sus aportaciones científicas cada seis o más años. Sus incentivos probablemente son los que han generado el importante incremento de las publicaciones científicas de las universidades españolas en los últimos años. Entre 1996 y 2008 el aumento de la producción científica española fue mayor que en cualquier país europeo, Japón o Estados Unidos. Hay varios estudios que constatan que actualmente en España se publica mucho en términos relativos.

La norma anterior exige que en administración de empresas “al menos dos de las cinco aportaciones sean artículos publicados en revistas de relevancia significativa (…) recogidas en el Journal Citation Reports (JCR)”. El JCR lo forman las principales revistas científicas a nivel mundial y es elaborado por el Instituto para la Información Científica (ISI) que calcula anualmente el factor de impacto de cada revista, utilizado para comparar y evaluar la importancia relativa de cada una dentro de su campo científico.

En España hay unos 5.300 profesores universitarios de administración de empresas. Suponiendo que en Estados Unidos, Japón, Europa, Canadá, Corea del Sur, Rusia, Israel, Hong Kong y Australia, que suman unos 1.300 millones de habitantes, hay un número proporcional similar de dichos profesores respecto de su población total; que en China, India, resto de América, Filipinas y Sudáfrica, que son unos 3.300 millones de personas, hay la cuarta parte de profesores de administración de empresas que la proporción española y considerando que en el resto del mundo, formado por otros 2. 000 millones de personas, la proporción citada es la quinceava parte de la española, se obtienen unos 254.000 profesores universitarios de administración de empresas en todo el mundo equivalentes a los españoles a los efectos de publicación científica en revistas que están en el JCR.

Actualmente, en el citado JCR hay 270 revistas de administración de empresas (Management, Business and Finance). Los profesores comentados pueden publicar también en unas pocas revistas de otras áreas, pero igualmente puede ocurrir al revés. Adicionalmente, otros profesionales (miembros de organismos de estudios, profesionales muy cualificados, agencias gubernamentales, etc.) también publican en estas revistas. Por lo que siendo bastante optimistas podemos considerar que el número final de revistas disponibles para poder publicar los profesores universitarios de esta rama es de unas 250.

Como la mayoría de las revistas publica cuatro números al año con una media de cinco artículos cada uno, tenemos un total de 5.000 artículos al año. Consideremos que solo la mitad de los profesores están realmente interesados en publicar en estas revistas y que la mayoría de los artículos los firman dos autores, lo que hace que ambos efectos se compensen a los efectos contemplados. Si dividimos el número de artículos entre el de profesores tenemos 0,0196 artículos por profesor al año, lo que supone un artículo cada 51 años. Según la citada normativa, las publicaciones tienen que ser en revistas de relevancia significativa, lo que viene a suponer estar en el cuartil de mayor factor de impacto, por lo que el dato anterior pasaría a ser publicar un artículo cada 200 años aproximadamente. Como para un periodo de seis años hay que publicar al menos dos trabajos con estos requisitos, se precisarían 400 años para ello. A todo esto hay que añadir el tiempo necesario para obtener las otras tres publicaciones de reconocida valía exigidas. Es decir, lo que pide la normativa que evalúa la actividad investigadora supone publicar más de ¡60 veces la publicación media esperada!

Estos cálculos son solo orientativos y, en cualquier caso, conducen a la clara conclusión de que el actual sistema español de evaluación de la actividad investigadora en esta rama es ilógico porque no es viable para la mayoría de profesores. ¿Entonces cómo es posible que muchos profesores de administración de empresas logren sus sexenios de investigación? Hay que tener en cuenta que los anteriores cálculos son una media mundial y así la publicación “en exceso” de algunos compensa la “escasez” de otros. Las publicaciones se autoalimentan, por lo que una vez que se entra en el circuito es mucho más fácil seguir publicando, lo cual a su vez perjudica seriamente a los nuevos investigadores. Los profesores noveles pueden evitar este problema aliándose con otro que aporta su nombre ya conocido dentro del sistema.

En teoría, publicar en revistas del JCR supone cierta garantía de calidad, pues todas ellas tienen un sistema de evaluación anónima por especialistas que rechaza aquellos trabajos que no tienen la calidad requerida. De media en esta área se estima que se deniegan en torno al 90% de los trabajos recibidos para su posible publicación. A pesar de lo anterior, son conocidos los estudios sobre las manipulaciones, errores y sesgos de las revistas científicas (Freedman, Equivocados, Empresa Activa, 2011). Por otro lado, los expertos solo suelen aceptar las opiniones concordantes que aparecen en los estudios ajenos, lo que se denomina un efecto rebaño, por lo que al rechazar las opiniones críticas se pierde un potente sistema para mejorar el avance científico.

En las últimas tres décadas ha proliferado la publicación de multitud de técnicas de gestión de empresas, siendo catalogadas por Miller y Hartwick (Harvard Business Review, vol. 80 (10), 2002) después de examinar 1.700 trabajos sobre ellas de “sencillas, normativas, falsamente alentadoras y servir para todos”. Esto quiere decir que las novedades en gestión de empresas no sirven de mucho. Después de leer en los últimos ocho años más de 600 artículos sobre gestión de empresas, la gran mayoría publicados en revistas pertenecientes al JCR, estoy de acuerdo en que “solo una pequeña porción de la investigación en finanzas y contabilidad (cabría generalizar en administración de empresas) supera la prueba del tiempo y hace una contribución sustancial a la literatura” (Ryan, Scapens y Theobald, Metodología de la Investigación en finanzas y contabilidad, 2004). Resumiendo, el principal problema al que se enfrenta la investigación de esta área no está en el rigor científico del método seguido en los trabajos, sino en que estos no cumplen bien el primer requisito exigido a una investigación de calidad de ser realmente útil (recalco realmente útil) para el avance del conocimiento científico.

Como decía Rohrer, premio Nobel de Física de 1988, “simplemente contando publicaciones hemos elegido el camino más fácil para nosotros, el más rentable para los editores y el más dañino para la ciencia”. En este tema con frecuencia lo que prima es el mérito personal del profesorado universitario. En definitiva, estamos en un sistema que conduce a una orgía de publicaciones de calidad media decreciente de imposible lectura (Tarrach, El País, 13-4-2005). Sería mejor que los profesores publicasen menos pues así le harían un favor a la ciencia y con ello al interés general, al no hacer perder tiempo inútilmente a muchos lectores e igualmente sería mejor que lo hiciesen pensando en la ciencia y no en los méritos personales.

Autor: Ángel Machado Cabezas
Fuente <http://cincodias.com/>
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